sábado, 30 de octubre de 2010

¿"Necesidad" de innecesarios convencionalismos?

Yo marcaré el camino que mis pies han de seguir.
Por naturaleza somos seres sociales, necesitamos relacionarnos con los demás individuos y formar parte de un conjunto. Necesitamos sentir esa sensación de pertenencia, de aceptación, de integración, pero con el tiempo esta clase de lazos, o la necesidad de estos hace que adoptemos posiciones que no responden a la razón ni a los instintos, que deberían ser, sin importar al lado en el que se incline la balanza, los conceptos base que rijan la conducta humana. 

Todos estos convencionalismos hacen que en su gran mayoría, las relaciones humanas estén mermadas de sentido común o de sentimiento, dependiendo del concepto al que apeles. Piénsalo, ¿Porque saludas a un individuo sin no sientes el deseo o necesidad de hacerlo? Lo hacemos, casi a diario me atrevería a decir, y ¿porque? ¿Que te aporta? Es obvio que si no te apetece hacerlo, no responde a los instintos, más bien va en contra de ellos, y además es totalmente ilógico, irracional, porque no tiene sentido alguno esta acción. Luego, ¿porque aún se educa a la gente de esta forma? ¿porque no saludar, es de mala educación? ¿porque arrastramos algo inútil, algo irracional, algo que no aporta nada? 

Es una cuestión cultural, y no, no creo que se deba eliminar toda cultura, porque como un sabio me repite incansablemente, no podemos vivir sin una cultura, nos volveríamos locos. No entiendo el porqué, el porqué no podemos vivir sin una cultura, pero no lo entiendo porque no me he planteado que supondría hacerlo, y es tan complejo el planteamiento que predigo, no lo haré hasta tener el tiempo suficiente para poder hacerlo rodar mil veces por la cabeza, verlo desde todos los ángulos, conocerlo en plenitud, desde dentro hacia fuera, es decir, darle el valor que por su propio peso en la sociedad ya tiene de por sí. 

Supondré, porque tengo confianza en los razonamientos y conclusiones de la persona, que necesitamos una cultura. Necesitar una cultura no implica tener que adoptar perfiles e ideales que una de ellas conlleve, es decir, no implica tener que escoger una de las existentes

Podemos crear nuestra propia cultura, una en la que se dejen al margen todos estos convencionalismos, donde se eliminen también la pasividad, aceptación, conformidad etc... ideas que caracterizan las actuales culturas. Podemos crear una donde se busque siempre algo más, algo más justo, algo más sincero, algo más real, algo más razonable, algo más necesario... Una cultura donde se aspire a mejorar, donde haya inconformismo, donde eliminemos aquello que nada nos aporta. 

Estoy segura de que haríamos historia, un intenso y complejo camino de autorealización, algo digno de llamarse historia.

Bifurcaciones.
M.F.P.

jueves, 21 de octubre de 2010

Reencuentro

Destino, casualidad o suerte...

Una de las tardes más interesantes de mí vida, sin llegar a ser mí vida, de hecho, he viajado en el tiempo y observado desde fuera y desde dentro al mismo tiempo los cuatro años del existir de una persona, en mi opinión, ¿ejemplar?, no creo que este adjetivo le guste, de forma que intentaré buscar otros calificativos que consigan o intenten mejor dicho, describirla. Independiente, viva, consciente de si misma, de la vida, crítica, tanto con el mundo como con ella misma, sincera hasta la saciedad, reflexiva, diferente, única, especial. Ese tipo de personas que no encuentras en todas partes, que están, pero que no sabes verlos, y que una vez descubiertos te impresionan y calan hondo de ti. 

He sonreído al identificar frases propias de su día a día, le he dado la razón cada vez que observaba que defendía ideales semejantes a los míos, al ver que se cuestionaba las mismas cosas que yo, que criticaba muchas de las que yo critico y que busca en la vida lo mismo que yo, encontrarse a sí misma. Incluso he intentado imaginar que cosas podían haber sucedido que causaran en ella ese dolor, malestar... Y es que resulta muy gratificante reencontrarte a una persona que en un pasado fue importante para ti, una antigua amistad, aunque ésta en particular, marcada por el carácter inocente de la infancia. Y resulta más gratificante aún descubrir que se ha convertido en una bellísima y gran persona, además de, y esto lo valoro mucho, inconformista y narcisa. 

Es extraño que los caminos de la gente se crucen más de una vez en la vida, pero resulta muy favorable para nosotros, porque podemos recuperar relaciones que se perdieron en el olvido, pudiendo ser en esta ocasión mucho más profundas, diferentes. Antiguas amistades que te hacen sonreír cuando los recuerdos vienen a tu pensamiento.

Hay cosas que ahora te preguntaría, cuestiones que un día no muy lejano en el tiempo te haré llegar en persona, preguntas como: ¿Porque ese nombre? ¿Cual es el porqué de ese dolor? ¿Quien es la profesora que desprecia tu arte? 

No voy a concluir diciendo, no cambies nunca... es más, cambia, día a día, experimenta todo lo que la vida te permita experimentar, y incorpora a tu definida personalidad solo aquello que te convenza, aquello que disfrutes, aquello que te haga vivir. Porque el cambio y la experiencia es lo que nos hace encontrarnos a nosotros mismos, lo que teje nuestro yo más sincero e interno.

Con ganas de compartir una extensa conversación contigo, que estoy segura, será muy interesante.


Recuerdos.
M.F.P.

martes, 19 de octubre de 2010

Una palabra



La inmensidad, antesala del silencio.
 Silencio, ¿que sabemos del silencio?
Lo necesitamos a veces, aunque sabemos en el más puro sentir que jamás llegaremos a rozarlo hasta que sea nuestro momento.
Un momento, ¿qué es un momento?
Un instante en el tiempo...un instante que quizá pase perdiéndose en el silencio del olvido o quizá un instante anclado en el mayor de los sonidos, el sonido mismo de un recuerdo, de un momento convertido en eterno. Todo sonido, al igual que toda voz, palabra o imagen evocan un recuerdo en nuestra mente, pero ¿qué hay del silencio? ¿Qué puede traer éste a nuestro pensamiento? Sabemos que no existe y cuando reina somos nosotros los que dejamos de ser, pero aun así lo necesitamos. Lo necesitamos al igual que necesitamos todo aquello que no podemos conseguir, todo aquello inalcanzable. O quizá equivoquemos la palabra,  pretendemos conseguir lo que ya poseemos, el silencio de nuestro interior, la reparación de sentimientos, la cohesión de pensamientos, la tranquilidad  que solo él entrega en su propio reino, la muerte. Y es que tenemos que referirnos a la muerte para poder expresar la plenitud del concepto, pero, ¿que sabemos si nadie ha estado en ella y ha regresado? La muerte supone dejar de existir, al menos por lo que sabemos gracias a la biología, luego es ridículo tener que dejar de existir para lograr algo de por sí inexistente. Las palabras se crean para describir realidades, luego ¿porque creamos una palabra para describir algo inalcanzable, algo que no existe? ¿Qué sentido tiene? ¿Lo haremos por esa constante necesidad de superación?  Sabemos que en el momento en que lo hayamos conseguido todo, y no nos queden metas, la vida perderá sentido, luego... ¿Será que nos proponemos algo imposible de lograr para conseguir encadenar nuestra vida a algo, que nos obligue a existir?
Al igual que el silencio, inalcanzable, definimos conceptos totalmente subjetivos, diferentes para cada individuo, cuya interpretación depende de la persona y el momento. Así por ejemplo, tenemos palabras como amor, belleza, libertad...


Bifurcaciones.
M.F.P.

Capacidad de elección

Donde ni tan siquiera el infinito llega...

Desde siempre existe el debate sobre ¿Que debe mover al ser humano? ¿Se debe guiar por la razón o los instintos?
Es cierto que estamos dotados de razón, y tenemos la capacidad de ejercer un control sobre nosotros mismos, nuestros impulsos, nuestros sentimientos, en definitiva... nuestros instintos. Cada uno tiene un grado de autocontrol o dominio personal, y cuanto más se practique, mayor será este.
 La cuestión es, ¿Dónde ponemos el límite a nuestro autocontrol? Quiero decir, si estás dotado de razón es para usarla, sin embargo si tienes instintos también deben seguirse y satisfacerse, si no, ¿que sentido tendría que los poseyéramos?
De la razón depende nuestro futuro, pero de los instintos nuestra satisfacción. Luego del control la estabilidad, pero de las emociones la felicidad. 
Si eres capaz de reprimir un sentimiento o un impulso hacia una persona, ¿debes hacerlo? Quiero decir, si esta persona suscita una emoción o sentimiento en ti, mientras que hay muchas otras que no lo hacen, que no pueden, no tienen la capacidad por mucho que lo deseen, ¿debes inhibirlo?
Pienso que si a diferencia de los demás, es capaz de desencadenar una exaltación, algo que mueva tu persona, debe tenerse en cuenta esta particularidad, si es una persona y no ninguna otra a algo se deberá...
Luego, ¿para que nos sirve la razón?
 Para que no nos llevemos a la devastación personal como consecuencia de nuestros primitivos instintos animales. Sí, podría ser una respuesta, pero ¿que sería de nosotros sin esos instintos? Nos convertiríamos en máquinas, incapaces de sentir... y si hay algo que mueva al ser humano es el sentimiento, luego luchamos por algo, porque provoca una emoción que nos es grata, pero si no fuéramos capaces de sentir, ¿tendría sentido nuestra vida? La respuesta es No, no lo tendría.
Que debemos hacer entonces, siendo sabedores de que los instintos nos llevarán a la perdición y la razón a una vida sin sentido...
Encontrar el equilibrio supongo, pero nunca existirá ese perfecto 50%, por lo tanto habrán personas que se dejen guiar más por los instintos, y tendrán una vida más plena pero muy descontrolada, llena de altibajos, y sin embargo aquellos en los que la razón domine vivirán con más represión y orden, pero tendrán más control y estabilidad. 
Muchos son de una forma, otros tantos de la otra, pero y aquellos que son conscientes de las consecuencias que derivan de un estilo de vida o de otro y que son capaces de elegirlo, ¿por cual optarán? ¿por cual deberían optar? 
Supongo que alternar uno y otro es lo que les acercará a ese utópico 50%, pero en el camino, estoy segura de que uno de los dos les llenará más, y se decantarán por seguirlo, pero hasta ese momento, alternarlos es lo mejor que puede hacer.


Bifurcaciones.
M.F.P.

domingo, 17 de octubre de 2010

Porque creer es poder.

Vive el tiempo que se te ha dado, vívelo porque es lo único enteramente tuyo.

Siéntete vivo y estarás más vivo que nunca, cree en algo y esto será más real aún, confía en ti y cada día estarás más cerca de ser lo quien quieras ser, de conseguir aquello que para ti es la perfección o aquello que sea deseo de tu persona, de ver llegar cual perro obediente todo aquello que deseas. Porque comprender lo que quieres es tomar consciencia de quien eres, y no hay nada más satisfactorio que descubrir que eres aquello que quieres ser, y sentir la satisfacción de estar encaminado, de crecer día a día. Esa sensación de no perder el tiempo, de que está disfrutando todos los pequeños instantes que componen nuestra realidad, que son al fin y al cabo nuestra vida. La sonrisa que asoma a tus labios cuando piensas en todo lo que te ocurre y la apacible sensación que te invade de tener la vida que deseas, apreciarla, apreciarte y comprenderte... Y saber que eres de los pocos privilegiados que son capaces de 
hacerlo, y de disfrutar el día a día, la vida y sus efímeros sentimientos.


Una conducta ensimismada.
M.F.P.